Impresionante e inesperado final el que se vio ayer en la etapa que terminó en Valdepeñas de Jaén, en una calle superestrecha y con rampas exageradas que hicieron que sólo pareciera la Vuelta a España por el paisaje y el aspecto del pueblo, porque si no bien podría haber sido la Flecha Valona y el Muro de Huy.
El vencedor pudo ser Rigoberto Urán que llegó con unos segundos de ventaja al último kilómetro, pero por detrás los Euskaltel estrecharon el cerco y el ataque de Purito, que buscaba victoria y liderato, le sentenció.
Pero Purito no pudo despegarse de otros líderes y Antón le puso la puntilla arrancando a medio kilómetro del final y cogiendo unos metros de ventaja que Nibali ya no pudo enjugar.
Después de disfrutar de un final así, viendo a los ciclistas atravesar una carretera más que estrecha y peligrosa, sobre todo si hubiera llegado un grupo grande, uno se pregunta porqué la Vuelta evita carreteras como la de Ancares o Pradell excusándose en la estrechez de las mismas.