A posteriori, los análisis siempre son muy fáciles, pero después de ver la Vuelta a Asturias 2010, me llama la atención lo bien que funcionan (o, mejor dicho, que pueden funcionar a poco que los ciclistas se involucren) etapas bien tiradas y lo poco que grandes vueltas (léase La Vuelta a España, sin ir más lejos) copian este modelo. Sobre todo porque ambas rondas son nacionales.
La Vuelta a Asturias repite, practicamente año tras año, salidas y llegadas. Llanes, Gijón, Avilés, Piedras Blancas, Oviedo, Cafés Toscaf y Cangas del Narcea. Y año tras año los recorridos eran calcados, con San Martín de Huerces, Acebo, Connio, y el Pozo de las Mujeres Muertas.
Este año, si bien las ciudades que albergaban la ronda eran las mismas, se innovó en la última etapa con un etapón plagado de puertos, lo cual acarreó que se cambiara también la etapa anterior, con lo que el clásico Pozo-Connio-Acebo quedaba recortado a una etapa 'unipuerto' con final en el Santuario del Acebo.
Empezaron con el final en Llanes. Aunque a veces se llegaba a Llanes tras pasar Tornería, un puerto corto y explosivo que podía servir para romper el pelotón, este año no fue así, y la etapa se resolvió al sprint. Perfecto, así habrá oportunidades para todos, y llegada tras puerto explosivo la tendríamos al día siguiente, con la meta en Gijón tras San Martín de Huerces.
Gijón es una ciudad de más de 270.000 habitantes que ha sido salida y llegada de la Vuelta a España en varias ocasiones. Entiendo que en ocasiones se pueda llegar a esta ciudad al sprint, como final de una etapa llana, en función del resto de etapas de la Vuelta, y también que no estamos hablando del Purche en la llegada a Granada, pero se ha demostrado que este tipo de etapas funciona, dan más 'vidilla' que una llegada al sprint tradicional, así que no entiendo que no se haya probado un final en Gijón tras San Martín de Huerces, una subida con 2 kilómetros centrales durísimos que podrían dar juego y tras los que, sin solución de continuidad, se bajaría a la ciudad.
La tercera etapa tenía dos sectores: un primero al sprint y un segundo de 14 kilómetros contra-reloj. Es una vuelta pequeña, así que está perfecto.
La cuarta y penúltima etapa solía ser la reina, con el encadenado Pozo+Connio+Santuario del Acebo que, a saber porqué, se repetía hasta la saciedad en la Vuelta a Asturias y se obvia sistemáticamente en la Vuelta a España. Con la etapa que habría al día siguiente, esta clásica etapa se cambió por una etapa practicamente unipuerto con final en el Acebo. Antes se subían un muro de adoquín en Luarca y al Alto de la Espina. El Acebo tiene varias vertientes que confluyen en distintos puntos, lo cual propiciaría subirlo, bajarlo y hacer el final en Cangas, pero entiendo que la etapa finalizara arriba al no haber otro final en alto. Al tratarse de un puerto duro, funcionó perfectamente y arriba se hicieron diferencias.
La última etapa era la novedad: se salía de Ibias y se finalizaba en Oviedo. Por el medio, nada menos que el Pozo de las Mujeres Muertas, Cerredo, Somiedo, San Lorenzo y Dosango, un puerto al que se llega tras la subida a Tenebredo. La escabechina fue tal que en San Lorenzo, a un mundo de meta para lo que se acostumbra en el ciclismo actual, el grupo de cabeza lo llegaron a formar 4 corredores, el líder Duarte, Santi Pérez, Ezequiel Mosquera y Cardoso. Cerca iba Zaballa que aprovechó el descenso de San Lorenzo para irse en solitario y el tramo entre Teverga y Proaza para abrir hueco. Por detrás, también en solitario, venía Mosquera, que no pudo acercarse a Zaballa en Dosango, así que el cántabro voló hasta Oviedo, donde se hizo con la etapa y la general. Una pena para Mosquera que tras mucho batallar se quedara fuera del podio.
Así que tenemos cinco etapas (seis, si contamos la de doble sector): dos al sprint, una tras un puerto corto y explosivo, una contra-reloj, una unipuerto con final en un puerto duro y una sin final en alto pero con numerosos puertos de paso, algunos de ellos tan exigentes como San Lorenzo. Y, aunque en parte estuviera motivado por la ausencia de equipos fuertes que pudieran controlar la carrera, funcionó a la perfección.
A ver si alguna grande toma buena nota tanto en tirar buenas etapas como en innovar en el recorrido.